En 2024, España registró una cifra inédita en la producción de patata, alcanzando un total de 1 933 963 toneladas, según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Aunque este volumen representa un aumento modesto del 0,6 % respecto a la campaña anterior, marca un hito como segundo año consecutivo de crecimiento.
¿Qué factores han impulsado este récord?
Aumento de exportaciones: Según Eurostat, entre enero y septiembre de 2024 se exportaron 298 594 toneladas, un incremento del 1,7 % interanual y un 19 % por encima de la media de los últimos cinco años. En valor, estas exportaciones alcanzaron los 177 millones de euros, un récord que representa un crecimiento del 5,8 % respecto a 2023 y un 60 % por encima de la media quinquenal.
Precios en alza: Hasta noviembre de 2024, el precio medio nacional en origen se situó en 0,57 €/kg, un aumento del 22,3 % respecto al año anterior y un asombroso 65,3 % por encima de la media de los últimos cinco años. Este incremento viene motivado por cosechas más reducidas en regiones como Andalucía y Murcia, así como por una disminución en la producción de países competidores como Francia.
Contexto y desafíos del sector
A pesar del récord de producción, este volumen sigue estando un 5,2 % por debajo de la media 2019–2023, ya que el número de hectáreas destinadas al cultivo ha ido disminuyendo.
Además, el consumo interno de patata fresca se ha reducido: en 2024 cayó un 3 % respecto a 2023 y un 11 % en comparación con la media quinquenal, lo que supone un reto para el sector a la hora de mantener el equilibrio entre producción y demanda.
Reacciones del sector
El MAPA celebró una mesa sectorial el 3 de diciembre de 2024, presidida por la directora general de Producciones y Mercados Agrarios, Elena Busutil. En la reunión, se analizó el esfuerzo colectivo para mejorar competitividad y sostenibilidad, impulsar la innovación tecnológica y logística, y consolidar los mercados internacionales
Perspectivas de futuro
El compromiso del sector se centrará en tres líneas clave:
Expandir el consumo doméstico, especialmente de patata fresca, para compensar la reducción de la demanda interna.
Aumentar la rentabilidad del cultivo, reforzando precios y condiciones para los agricultores.
Potenciar la innovación en variedades, prácticas sostenibles y eficiencia logística —algo ya esbozado en las conclusiones de la reunión sectorial
La campaña de 2024 consolidó a España como un fuerte productor agrícola en Europa, gracias a un ascenso histórico en la producción de patata (1,93 Mt) y a precios robustos. No obstante, el reto ahora es mantener ese impulso, equilibrar la producción con el consumo interno y fortalecer la competitividad del sector frente a la presión de importaciones y el estancamiento de superficie cultivada.